Dos o tres días no lo se, tal vez fueron mas… perdí la conciencia y la eternidad del día divagaba en mi balcón junto a las precipitadas hojas de los arboles que avisan la llegada del otoño. No pude recordar cual fue el momento en el que te deje ir y el motivo de tu partida, esta sutil brisa que cae sobre la ciudad y que la vuelve color melancolía mientras camino entre las calles coloniales, mientras las luces de los faros antiguos empiezan a prender y el aroma excitante de café de grano que invade el ambiente, saca lo que dentro de mi se ha guardado y trae tus recuerdos inesperadamente.Ya se siente el otoño tan cerca, ese olor a hojas secas. la tristeza invade el horizonte y el viento empieza a murmurar una soledad aterradora. Y me senté en aquella banca y tal vez pase media hora derramando lágrimas.
Es otoño y esta inoportuna soledad invade mi alma, como las hojas secas invaden la calle.






Ser tan libre cuando el mundo te enloquece, estar bajo la lluvia me hace sentir que me baño para deslavarme el alma y regar mi corazón... me hace sentir tan bien.